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El
escepticismo como tendencia
filosófica que origina una
forma de pensar que llega
hasta nuestro días fue fundado
por Pirrón de Elide y aunque
muchos manuales hablen de
predecesores, los propios
escépticos se consideraban
seguidores del filósofo Pirrón,
de ahí el nombre de pirronismo
con que se conocía este movimiento.
Es probable que algunas opiniones
de Democrito o Anaxarco, un
cierto modo de pensar de los
antiguos sofistas o la teoría
del conocimiento de los cirenaicos
influyesen de alguna manera
en Pirrón, pero el escepticismo
tal y como lo conocemos tuvo
su origen en las propias elaboraciones
del filósofo.
Pirrón
de Elide. (-365/-360
a -275/-270 aprox.).
Nació en Elide, en el Peloponeso,
es considerado el fundador
del movimiento escéptico y
es uno de esos personajes
de los que se puede decir
que su forma de vivir es inseparable
de su forma de pensar, siendo
la indiferencia su cualidad
más característica. Pirrón
no escribió nada y prefirió
vivir en la pobreza, según
Diógenes Laercio también fue
pintor y cuenta que seguía
hablando a los que venían
a sus charlas, aunque ya se
hubieran ido todos, dando
a entender con esto su completa
indiferencia y su impasibilidad.
Sus enseñanzas eran totalmente
orales, conforme a la costumbre
de algunos filósofos de esta
época, afortunadamente su
discípulo Timón de Fliunte,
recogió por escrito sus teorías.
Se
inició en la escuela megárica
y posiblemente fuera discípulo
de Euclides de Megara o del
discípulo de éste Brisón,
conoció a algunos seguidores
de Demócrito, simpatizó con
el cinismo y participo en
la expedición de Alejandro
Magno a la India. En esta
expedición tomo parte también
Anaxarco de Abdera de quien
aprendió dialéctica y según
nos dice Diógenes Laercio,
ambos frecuentaron la compañía
de los gimnosofistas y de
los magos hindúes.
Según
su discípulo Timón, Pirrón
declaraba que las cosas eran
igualmente indiscernibles,
inconmensurables e indeterminables,
por esta razón no debemos
fiarnos de los sentidos ni
hacer juicios. Con esta actitud
se consigue no hacer afirmaciones
que pueden dar lugar a la
preocupación y es, por tanto,
una forma de librarse de la
inquietud. Una cuestión más
polémica es que para Pirrón
la suspensión del juicio no
afecta solo a las cuestiones
materiales, sino también a
las concepciones morales,
pero es aquí sobre todo donde
se consigue la liberación
de la inquietud. Con esta
disposición de ánimo podremos
llegar a no pronunciarnos
sobre nada y conseguir la
ataraxía o serenidad de espíritu.
Dado
que Pirrón no escribió nada,
la mayor parte de lo que conocemos
de él procede de su discípulo
Timón de Fliunte, de los testimonios
de Diógenes Laercio y de algunos
comentarios de Cicerón y de
Sexto Empírico en sus libros.
Además de Timón de Fliunte,
también fueron discípulos
suyos Hecateo de Abdera, Filón
de Atenas y Nausífanes de
Teo (quien a su vez fue maestro
de Epicuro).
La
principal inquietud que motiva
el pensamiento de Pirrón es
de carácter moral y se centra
en la manera de conseguir
la felicidad, para ello intenta
establecer los criterios que
deben dirigir el pensamiento
para conseguirlo. Pero la
realidad está en contra de
lo que percibimos por los
sentidos y por tanto existe
una imposibilidad de conocer
la verdadera naturaleza de
las cosas, ya que nuestros
conocimientos proceden de
la sensación, que no aporta
el verdadero conocimiento
de las cosas ya que al ser
cambiante, tan sólo nos proporciona
meras apariencias. De esto
hay que concluir que la creencia
de que podemos conocer las
cosas tal como son realmente
no tiene fundamento, ni se
puede creer que ninguna opinión
sea realmente verdadera.
Al
no tener ninguna seguridad
en sus juicios, el sabio no
se pronuncia y practica una
epojé o suspensión del juicio,
por esto es necesario la imperturbabilidad
del sabio o ataraxia, lo que
consideraba el único criterio
para conseguir la felicidad.
En
las cuestiones sociales ,
Pirrón opinaba que era mejor
seguir las normas de conducta
establecidas, no porque sean
mejores o peores que otras,
cosa que no podemos saber,
sino por una simple cuestión
práctica, pero en su conducta
el sabio no se deja impresionar
por las cosas externas, ya
que la felicidad sólo se consigue
por la ataraxia. Como en el
caso de los cínicos, la filosofía
de Pirrón es sobre todo un
ejercicio filosófico de transformación
del modo de vivir, para conseguir
un estado de ataraxia o serenidad
de espíritu.
Timón
de Fliunte. (-325/-320
a -235 aprox).
Nació en Fliunte (Peloponeso).
Fue discípulo de Pirrón y
puso sus enseñanzas por escrito,
principalmente en forma de
poemas satíricos. En su juventud
se dedicó al teatro y a la
danza, también pasó por la
escuela megárica y simpatizó
con el cinismo. Según Diógenes
Laercio era "elocuentísimo",
y escribió mucho, poemas,
tragedias, sátiras y varias
"obscenidades", tanto en verso
como en prosa.
Se
estableció hacia el año -300
en Megara, frecuentando la
compañía de Estilpón, después
viajó a Elide donde conoció
a Pirrón y se convirtió en
su discípulo más entusiasta.
Se dedicó a la enseñanza de
la retórica y tuvo varios
discípulos. Timón atacó sarcásticamente
en sus escritos a los filósofos
de otras escuelas, en defensa
del pirronismo. De nuevo,
según Diógenes Laercio, Timón
no tuvo sucesor y la corriente
escéptica quedo abandonada
hasta que la restauró Ptolomeo
de Cirene en el año -100 aprox.
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