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¿Qué
encerraban entre sus letras
los libros de Epicuro
para que muy pronto se convirtiesen
en una filosofía maldita?
Esta
pregunta de Emilio Lledó reproduce
esa inquietud que se siente
cuando uno se acerca a la
filosofía de Epicuro, pero
expresa también la extrañeza
de que sea tan difícil de
entender una forma ver el
mundo que a otros nos puede
parecer tan cercana.
La
filosofía de Epicuro es como
la de cínicos y escépticos
una filosofía transgresora,
un ejercicio de liberación
individual, que mediante la
autarquía (autosuficiencia)
y la ataraxía (serenidad de
ánimo) pretende alcanzar un
estado de felicidad. Sin embargo
dentro de estos rasgos comunes
hay diferencias notables entre
ellos. Al menos se diferencian
en la importancia de cosas
como la ciencia o el placer,
Epicuro cree que es necesario
el conocimiento científico
de la realidad para conseguir
las metas que se propone y
además para éste filósofo
la felicidad está estrechamente
relacionada con el placer
(hedone).
Comparte
con cínicos y escépticos la
visión de la filosofía como
actividad, la creencia en
el individuo sobre la colectividad,
la desconfianza en las instituciones
y el poder y el descrédito
de la moral tradicional.
Epicuro
cree que para conseguir la
felicidad es fundamental liberarse
de temores irracionales, creencias
erróneas y vanas esperanzas,
para lo cual resulta de suma
importancia el conocimiento
científico que permite conocer
la realidad. Pero también
es importante abandonar la
Paideia, la educación tradicional
de la Grecia clásica, porque
trasmite unos valores que
no conducen a la felicidad
y además provocan el miedo.
Sabiduría
y felicidad son las dos cosas
a que aspira esta filosofía,
mediante la ataraxía que es
el estado del que se ha liberado
del temor a la muerte y a
los dioses y ha logrado una
tranquilidad de espíritu.
Farmakon
La
filosofía de Epicuro se basa
en cuatro principios fundamentales
que son remedios (farmakon)
para una vida feliz:
No
hay ningún motivo para temer
a los dioses, porque no pueden
llegar a nosotros de ninguna
manera, ni para ayudarnos,
ni para castigarnos, por tanto
ni los temores ni las plegarias
tienen ninguna utilidad.
No
hay tampoco motivo para temer
a la muerte, porque no es
nada para nosotros, mientras
vivimos no está presente y
cuando está presente nosotros
ya no estamos.
El
dolor y el mal son fáciles
de evitar. Ningún sufrimiento
dura mucho tiempo y cuanto
más agudo menos tiempo permanece.
El
placer y el bien son fáciles
de conseguir. Donde hay placer
no hay pesar ni sufrimiento
Fuentes
De
la numerosa obra original
de Epicuro, se ha conservado
muy poco, Diógenes Laercio
dice que escribió unos 300
libros y nos ha dejado el
título de algunos de ellos.
Básicamente
lo que queda de su extensa
obra son :
- Las tres cartas y varias
máximas que Diógenes Laercio
reproduce en el libro X de
su obra.
- Un códice vaticano: el Gnomologium
Vaticanum, descubierto en
1.887 y que contiene 81 fragmentos
breves.
-
Un grupo de papiros carbonizados
que se encontraron en una
casa de Herculano sepultada
por una erupción del Vesubio,
en tan mal estado que su recuperación
tiene que hacerse muy lentamente
y con el máximo cuidad y contienen
algunos fragmentos del epicúreo
Filodemo de Gadara y del propio
Epicuro.
Otras
fuentes para el estudio de
la filosofía de Epicuro proceden
de sus seguidores: Filodemo
que reproduce varios fragmentos,
Diógenes de Enoanda quien
mandó escribir sobre un muro
de la plaza de Enoanda varias
máximas de Epicuro. Por otra
parte, también son
importantes los escritos del
escéptico Sexto Empírico y
de Plutarco, en contra de
las ideas de Epicuro, pero
que son una buena referencia
de las opiniones de sus colegas.
Pero
la fuente principal, por encima
de cualquier otra para el
estudio del epicureismo es
el largo poema "De rerum natura"
del poeta roma romano Lucrecio,
que expone en detalle la filosofía
epicúrea. Y por último
tienen interés algunos escritos
de Cicerón, Séneca y Plutarco.
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