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(Tomados
del libro "Esbozos pirrónicos"
de Sexto Empírico.
El
escepticismo es la capacidad
de establecer antítesis en
los fenómenos y en las consideraciones
teóricas, según cualquiera
de los tropos, gracias a la
cual nos encaminamos, primero
hacia la suspensión del juicio
y después hacia la ataraxia.
La
suspensión del juicio es ese
equilibrio de la mente por
el que ni rechazamos ni ponemos
nada. Y la ataraxía es bienestar
y serenidad de espíritu.
El
fundamento de la construcción
escéptica es ante todo que
a cada proposición se le opone
otra proposición de igual
validez.
Desde
ahora decimos que el fin del
escepticismo es la serenidad
de espíritu en las cosas que
dependen de la opinión de
uno y el control del sufrimiento
en las que se padecen por
necesidad.
El
escepticismo recibe también
el nombre de pirronismo por
parecernos que Pirrón se acercó
al escepticismo de forma más
tangible y expresa que sus
predecesores.
Se
considera que los sistemas
filosóficos son, en líneas
generales, tres: dogmático,
académico y escéptico.
El
que dogmatiza establece como
real el asunto sobre el que
se dice que dogmatiza, mientras
que el escéptico no establece
sus expresiones como si fueran
totalmente reales.
De
Diónenes Laercio sobre Pirrón
(Del libro de Diógenes Laercio)
Decía
(Pirrón) que no hay cosa alguna
honesta ni torpe, justa o
injusta. Y también que nada
hay realmente cierto, sino
que los hombres hacen todas
las cosas por ley o por costumbre.
Su vida era consiguiente a
esto, no rehusando nada, ni
nada abrazando.
Tenía fama de que todo le
resultaba indiferente y sin
afección y decía que conviene
al sabio permanecer en tal
sosiego.
Tuvo
muchos seguidores que fueron
llamados pirrónicos en honor
a su nombre. Enseñaban que
a toda razón se le opone otra
semejante. Que las cosas no
son tales como aparecen, sino
que solo parecen. Niegan también
estos filósofos toda demostración,
criterio, signo, causa, movimiento,
disciplina, generación, y
que haya cosa alguna buena
y mala por naturaleza.
De
Diógenes Laercio sobre Timón
(Del libro de Diógenes Laercio)
Timón
era elocuentísimo, pero no
teniendo de que mantenerse
se dedicó a la oratoria por
varias ciudades hasta que
llegó a Atenas. Escribió y
vivió mucho, pues murió a
los 90 años. Era indiferente
de las cosas, y su serenidad
llegaba a tal punto de no
hacer caso aún de lo más importante.
Timón
no tuvo sucesor en la secta,
y quedó abandonada hasta que
la restauró Tolomeo de Cirene.
De
Diógenes Laercio sobre los
escépticos
(Del libro de Diógenes Laercio)
Todos
estos se llamaron Pirrónicos,
por el nombre del maestro,
y por el dogma Aporéticos,
Escépticos, Efécticos y Zetéticos.
La filosofía Zetética se llamó
así, porque siempre la busca
y nuca la halla. La Eféctica,
porque después de haber buscado
queda sin deliberación alguna.
Y la aporética, porque sus
secuaces lo dudan todo. Los
escépticos, pues, procuran
aniquilar todos los dogmas
de las demás sectas, y no
definir ellos dogmáticamente
cosa alguna.
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