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Sobre
los dioses, la muerte, el
placer y el dolor.
Los
dioses.
Una
de las principales causas
de sufrimiento en el ser humano
es el temor a los dioses.
La idea de seres sobrenaturales
que pueden castigar, perturba
injustificadamente la mente
y obstaculiza el camino de
la felicidad. Los prejuicios
que la misma sociedad va imponiendo
mediante ritos y obligaciones,
bajo la amenaza de condenas
provocan una angustia en el
hombre que además nunca podrá
estar seguro de estar haciendo
las cosas a gusto del juicio
de los dioses.
Epicuro
fiel a su costumbre trata
de suprimir el temor mediante
el conocimiento. Admite que
los dioses existen, que tenemos
evidencias, que hablamos sobre
ellos, pero dice también que
son tan lejanos que los asuntos
humanos les resultan indiferentes,
no pueden ni cuidarnos ni
ayudarnos, por tanto las súplicas
o los temores no tienen ningún
sentido porque no les van
a llegar. Los dioses no tienen
nada que ver con ningún suceso
que pueda ocurrir.
Sin
embargo los dioses son felices
y se parecen más, según Epicuro,
a una comunidad de sabios
epicúreos que a cualquier
otra cosa. Precisamente son
felices porque han conseguido
la serenidad de espíritu y
viven libres de toda perturbación.
Los
dioses, como no podía ser
menos también están compuestos
de átomos, pero mucho más
sutiles, y habitan en los
intermundos, que son los espacios
que separan un mundo de otro,
un extraño lugar que les asignado
Epicuro, compuesto también
de átomos más sutiles que
los del mundo de los hombres.
Tienen forma humana y además
hablan entre ellos.
La
teoría de los dioses es una
de las teoría de Epicuro que
más ha dado que hablar, primero
es sorprendente que acepte
la existencia de los dioses,
pero una vez admitida la clase
de dioses son bastante peculiares,
más parecidos a sabios humanos,
dado además su carácter antropomófico.
La
muerte.
Otro
de los mayores motivos de
dolor es la idea de la muerte.
La gente, en general, no tiene
una idea precisa de la muerte,
pero la idea que tiene es
negativa y dolorosa. La sociedad
y la educación tradicional
inculca unos valores sobre
la muerte que son motivo de
temor y de rechazo, inculca
también unas vanas esperanzas
que no se pueden cumplir.
Frente a la muerte, el ser
humano es más consciente de
su propia fragilidad, ve por
su experiencia de los demás
que la muerte es un hecho
irreversible, que no hay retorno
posible y esto produce una
angustia porque cuando alguien
se pregunta por un dudoso
más allá, lo que percibe es
la falta radical de certezas.
A diferencia del temor a los
dioses, la muerte no admite
dudas, es un hecho real.
Epicuro
nos habla de la muerte en
la "Epístola a Meneceo" y
desde el principio deja muy
clara su propuesta "Acostúmbrate
a pensar que la muerte para
nosotros no es nada...", puesto
que la muerte es precisamente
la privación de sensación,
una vez muertos no hay nada.
Epicuro en su teoría sobre
el alma nos explica que el
alma es también corpórea,
y que como todos los demás
cuerpos con la muerte se separan
sus átomos, el alma solo siente
cuando está unida al cuerpo,
no puede vivir independientemente
de él.
Saber
esto nos evita cualquier tentativa
de inmortalidad, o tan siquiera
de continuación, lo único
importante es la vida porque
es lo que tenemos. La angustia
por lo que habrá después de
la vida, por el más allá,
por salvaciones o condenas,
carecen de sentido. La misión
de la filosofía será, mediante
el conocimiento, alejar estas
ideas negativas que perturban
el espíritu e impiden la serenidad.
El
placer y el dolor.
El
bien consiste en conseguir
el placer y huir del dolor
ya que el placer es el principio
y el fin de una vida feliz.
Además el placer es fácil
de conseguir y el dolor fácil
de evitar.
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