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En
la época helenística era habitual
dividir el estudio filosófico
en tres partes: lógica, física
y ética. Epicuro siguió en
principio este esquema, pero
introduciendo un cambio importante,
sustituyó la lógica por la
canónica o teoría del conocimiento,
cambio que consideraba más
apropiado para sus fines,
que ya hemos dicho que eran
liberar al hombre de sus temores,
y conseguir la serenidad y
la felicidad, pero para ello
era necesario el conocimiento
científico de la realidad.
Por
tanto el estudio filosófico
se compone también en Epicuro
de tres partes: canónica,
física y ética. Para Epicuro
había un solo mundo el material,
que se podía llegar a conocer
a través de los sentidos.
Canónica
La
canónica es la parte que enseña
los fundamentos del proceso
por el que llegamos a distinguir
lo verdadero de lo falso,
es decir, es una teoría del
criterio de verdad. La teoría
epicúrea se basa en la percepción
sensorial, la sensación es
el fundamento de todo proceso
de conocimiento para conocer
la realidad. Es, por tanto,
una teoría sensualista.
La
teoría epicúrea del conocimiento
propone 4 criterios de verdad,
de realidad o de evidencia:
- La sensación, es el contacto
entre nuestro cuerpo y todo
lo que le rodea, y no necesita
más criterios porque todo
lo que se percibe es verdad.
Los sentidos recogen las imágenes
o simulacros (eídola) que
desprenden los cuerpos. Estos
eídola están formados por
átomo muy sutiles y se transmiten
como efluvios que penetran
en el organo sensorial y producen
la impresión.
- Los sentimientos o afecciones,
que son las respuestas del
sujeto a los datos sensibles
y son reacciones de placer
o de dolor ante las sensaciones.
- Anticipaciones o prolepsis,
son imágenes mentales que
se forman cuando las impresiones
sensoriales de un mismo objeto
se repiten de una manera clara
y semejante y sirven para
reconocer nuevas sensaciones.
- El cuarto criterio es el
más complejo y resulta difícil
precisarlo. Se suele traducir
como proyecciones imaginativas
del entendimiento o de la
mente, representaciones estructuradas
del pensamiento, etc. Básicamente
se trata de las cosas que
no podemos percibir mediante
los sentidos, pero que sabemos
que existen, por ejemplo los
átomos o el vacío.
Física
Epicuro
retomó para su física la concepción
materialista de los físicos
jonios y el atomismo de Demócrito
y Leucipo, pero manteniendo
un cuidadoso esfuerzo por
eludir cualquier tipo de determinismo.
No estaba dispuesto a ceder
ni una pequeña parte de la
libertad radical del ser humano,
así que era la física la que
tenía que encajar en su sistema
y no al revés, ya que la pretensión
era fundamentar su ética.
Epicuro
escribió treinta y siete libros
acerca de la naturaleza, de
los cuales apenas queda una
pequeña parte de forma secundaria.
Para el estudio de la física
contamos con la "Carta a Herodoto"
conservada por Diógenes Laercio
y el poema "De rerum natura"
de Lucrecio.
La
carta a Herodoto es un resumen
de su teoría física, pero
a diferencia del resto de
escritos conservados, este
tiene un carácter de resumen
avanzado para gente que ya
conocía sus teorías y se manejaba
con los conceptos que expone.
Es un texto de difícil interpretación,
que además pretende ser muy
conciso.
El primer principio de esta
física materialista es que
nada nace de la nada, es decir,
no se necesita recurrir a
los dioses, ni a otras entidades
no materiales, para dar una
explicación satisfactoria
de todo cuanto ocurre. Por
lo mismo nada se puede destruir
en el no-ser.
El segundo principio es el
atomista de que todo está
compuesto por átomos y vacío,
esta concepción viene ya de
los antiguos atomistas Leucipo
y Demócrito, que Epicuro retoma
pero introduciendo importantes
cambios que luego veremos.
El
mundo está formado por infinidad
de átomos y los cuerpos nacen
de la combinación de estos
átomos. Los átomos tienen
tres propiedades que solo
ellos poseen, el resto de
las propiedades son secundarias
y se aplican a los cuerpos
compuestos de átomos. Estas
tres propiedades son: tamaño,
forma y peso.
El tamaño puede variar pero
dentro de unos límites, no
puede ser mayor de un tamaño
determinado porque se verían
y los átomo son invisibles.
Los átomos tienen tres tipos
de movimiento: el vertical
producto del peso, el choque
y la desviación. Este movimiento
de desviación o parénklisis
(más conocido por su nombre
en latín de clinamen gracias
a Lucrecio) es el concepto
más original y problemático
de Epicuro, y es un concepto
que une la física con la ética,
lo veremos con detenimiento
en otro apartado.
Los
cuerpos pueden ser de dos
clases simples y compuestos.
Los cuerpos simples son los
átomos pero que constan de
partes mínimas, llamadas minima,
y nada puede ser concebido
más allá de estos minima.
existe un número finito de
tales partes en cada átomo
y los dependiendo del número
de partes variará el tamaño
del átomo. También pueden
variar los átomos en forma
debido a la disposición de
sus partes mínimas. Los átomos
son indestructibles, inmutables
e infinitos y se mueven continuamente
a través del vacio. Abandonan
la superficie de los cuerpos
en forma de efluvios y su
lugar es ocupado por otros
átomos. Esta teoría es importante
para explicar la sensación
y los eidola que ya se vio
en el otro punto.
Etica
También
para Epicuro la filosofía
es una practica sobre el individuo,
no es de extrañar entonces
la importancia que concede
a la ética. La teoría del
conocimiento y la física,
aún siendo importantes
en si mismas, son en este
caso importantes también para
la ética.
El
objetivo principal que busca
la ética es el estado de felicidad
del individuo, para ello trata
de conseguir lo que produce
placer y evitar lo que produce
dolor. Epicuro nos propone
el cuádruple principio o tetraphármakon:
no hay que preocuparse de
los dioses, ni de la muerte,
el bien es fácil de conseguir
y el mal facil de evitar.
La
base de la ética de Epicuro
está en la "Carta a Meneceo"
y en las "Máximas capitales"
recogidas ambas en el libro
X de Diógenes Laercio, y que
comienzan la exposición con
el cuádruple remedio. Complementado
con una serie de sentencias
de otra obra conocida como
"Gnomologio Vaticano" que
corresponde a un códice encontrado
en el Vaticano en el año 1.888.
Epicuro
comienza invitando a todo
el mundo a filosofar, independientemente
de su edad, ya que cualquier
edad es buena para ser feliz,
ha encontrado una fórmula
para ser feliz, y quiere compartirla
con todo el que lo desee.
Se
trata de una ética hedonista
basada en el placer, pero
el hedonismo griego tenía
ya varios predecesores, el
más conocido es el de Aristipo
de Cirene, fundador de la
escuela cirenaica. Pero también
filósofos como Platón y Aristóteles,
que escribieron sobre el asunto
en varias de sus obras.
Epicuro
retoma esta idea de placer
pero quiere dejar claras sus
diferencias con ellos. Conviene
recordar además que el concepto
de hedoné (placer) tiene un
significado diferente, más
amplio que lo que se entiende
hoy por placer. Una concepción
original de Epicuro es que
la hedoné se compone de dos
tipos de placeres: los placeres
en reposo o catastemáticos
y los placeres en movimiento
o cinéticos.
El
placer catastemático es un
estado físico que se caracteriza
por la ausencia de dolor en
el cuerpo o aponía, y por
la ausencia de perturbaciones
en el espiritu o ataraxía.
El placer cinético es el placer
de los sentidos en el proceso
de eliminación del dolor.
Epicuro considera superiores
a los placeres catastemáticos
o en reposo ya que es un estado
necesario para alcanzar la
felicidad, mientras que los
placeres en movimientos son
necesarios también pero para
alcanzar el estado de placer
catastemático.
Considera
que los males del alma son
más penosos que los del cuerpo,
pero también los placeres
del alma son superiores, en
esto se diferencia de los
cirenaicos, y que los dolores
del cuerpo son más fáciles
de eliminar que los del alma.
Los males del alma están causados
por la ignorancia y los temores
que producen las falsas opiniones
y las creencias erróneas,
que perturban nuestro espíritu.
En esto la sociedad y la educación
tienen bastante culpa ya que
fomentan dicho estado. Epicuro
afirma que el bien consiste
en buscar el placer y huir
del dolor.
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