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Dedicamos esta página a los principales
filósofos cínicos: Antístenes,
Diógenes de Sinope, Crates
de Tebas, Metrocles e Hiparquia
de Maronea, Onesícrito de
Astipalea, y otros cínicos menos
conocidos. Finalmente exponemos,
solo en números, el catálogo
integral de cínicos de M.-O-Goulet-Cazé.
Antístenes
Antístenes
fue el prototipo de sabio
austero y solitario, con una
confianza radical en el ser
humano individual y una desconfianza
total en las instituciones
de cualquier clase.
Fue uno
de los filósofos más relevantes
de su época, discípulo directo
de Sócrates, tuvo a su vez
una influencia decisiva en
algunas de las escuelas que
se formaron en este periodo,
tanto por sus teorías, como
por su actitud y su forma
de vida. Es considerado como el precursor
de la escuela cínica a través
de Diógenes y de Crates, y
también de la escuela estoica a través
de otro de sus seguidores,
Zenón de Citio.
Antístenes
nació en Atenas, entre los
años -450 y -445 y murió en
al año -366 (fechas aproximadas
dependiendo de las fuentes).
Participó en la batalla de
Tanagra, con unos 20 años,
de ahí la posible datación
de su nacimiento. Su padre
fue un ciudadano ateniense
y su madre una esclava tracia,
este mestizaje le impedía
conseguir la ciudadanía ateniense,
pero no parece que esto le
importunara demasiado, incluso
ironizaba al respecto diciendo
que también la madre de los
dioses era extranjera.
Comenzó
su andadura filosófica como
discípulo del famoso sofista
Gorgias, que como todo sofista
cobraba por enseñar, por lo
cual se podría deducir que
Antístenes o bien gozaba de
una posición económica desahogada
o que él mismo ejercía de
sofista y cobraba por esto.
En este mismo tiempo se inició
también en los misterios órficos.
Sin embargo, su principal
aprendizaje fue con Sócrates,
de quien se hizo discípulo
y amigo hasta la muerte de
éste.
Antístenes estuvo presente
en uno de esos raros momentos
estelares de la filosofía
como fué la muerte de Sócrates,
mientras discutían sobre la
inmortalidad del alma y esperaban
a que llegaba el momento de
beber el veneno que le causaría
la muerte.
La tranquilidad
del viejo maestro en tan decisivos
momentos causó una profunda
impresión en todos los que
estaban allí presentes y es
muy probable que esto influyera
en la insistencia posterior
de Antístenes en la ataraxía.
Un buen día Antístenes decidió
prescindir de todo lo superfluo
y fundar su propia escuela.
Lo hizo en un gimnasio en
las afueras de Atenas llamado
cinosarges, que quiere decir
el perro blanco (perro raudo
o veloz, según otras versiones),
dando lugar a la duda de si
de esta circunstancia deriva
el nombre de la escuela cínica.
El cambio es tan radical que
se manifiesta también externamente,
viste ahora un manto, un zurrón
y un bastón, indumentaria
que se convierte en el uniforme
del cínico. Prescinde de una
manera decisiva de todo lo
que no puede llevar encima,
con la intención de librarse
de los caprichos de la fortuna
y regir su propio destino.
El objetivo es alcanzar la
felicidad y esto se consigue
si uno depende solo de sí
mismo. Lo fundamental para
el cínico es la autarquía,
es decir la independencia
de todo condicionamiento exterior,
la autosuficiencia, que puede
aprenderse pero que requiere
un esfuerzo. Antístenes pone
como ejemplo al héroe Heracles
(Hércules). Atrás queda todo
aquello que considera que
ya no le pertenece al sabio,
la familia, el dinero, la
fama y sobre todo sus antiguos
pensamientos. En cierta ocasión
afirmó que la mayor dicha
era sin duda, morir feliz.
Antístenes vivía según su
propia ley, la que él mismo
eligió para sí, de acuerdo
con la areté personal que
libremente asumió. Las leyes
establecidas, las convenciones
sociales no eran para este
sabio, que como todos los
cínicos despreciaba las normas,
las instituciones, las costumbres
y todo lo que representa una
atadura para el hombre. Predicaba
una vuelta a la naturaleza
como revulsivo a la domesticación
social y cultural que se imponía
en las ciudades. Poseía una
amplia cultura y escribió
numerosos libros, Diógenes
Laercio los agrupa en 10 volúmenes
y nos da el título de casi
60 escritos, de los cuales
actualmente tan solo se conservan
2 breves fragmentos (Sobre
Ayax y Sobre Ulises).
Diógenes
de Sinope
La
figura de Diógenes enseguida
pasó a ser una leyenda de
provocación y la imagen del
sabio cínico por excelencia,
de aspecto descuidado, burlón
y sarcástico.
Su forma de
vida perruna, su estilo agresivo,
su comportamiento siempre
en contra, le diferencian
sin confusiones. Vivía en
un tonel, buscaba a plena
luz del día con un candil,
nada menos que al hombre,
se masturbaba en público,
comía carne cruda, escribía
libros a favor del incesto
y del canibalismo. Si alguien
es el prototipo de transgresor,
ese es Diógenes de Sinope.
Nació en Sinope (Asia Menor)
entre los años -413 y -400
y murió en Corinto en el año
-323. Este mismo año es probable
que murieran también Aristóteles
y Alejandro Magno. Su padre
era banquero y cuenta Diógenes
Laercio que un buen día decidió
consultar al oráculo y recibió
como respuesta "invalidar
la moneda en curso", que como
todas las respuestas de los
oráculos era enigmática. Dicha
respuesta tenía al menos tres
sentidos: falsificar la moneda,
modificar las leyes o transmutar
los valores. Diógenes no quiso
elegir e hizo las tres cosas,
el resultado fue la expulsión
y el destierro de Sinope.
Ellos me condenan a irme y
yo les condeno a ellos a quedarse,
fue su irónico comentario.
Forzado por estas circunstancias
deambuló por Esparta, Corinto
y Atenas, en esta ciudad frecuentó
el cinosarges y se hizo discípulo
de Antístenes, optó por llevar
una vida austera y adoptó
la indumentaria cínica, como
su maestro.
Desde sus comienzos
en Atenas mostró un carácter
apasionado, llegando Platón
a decir de él, que era un
Sócrates que había enloquecido. Pone en práctica de
una manera radical las teorías
de su maestro Antístenes.
Lleva al extremo la libertad
de palabra, su dedicación
es criticar y denunciar todo
aquello que limita al hombre,
en particular las instituciones.
Propone una nueva valoración
frente a la valoración tradicional
y se enfrenta constantemente
a las normas sociales. Se
considera cosmopolita, es
decir, ciudadano del mundo,
en cualquier parte se encuentra
el cínico como en su casa
y reconoce esto mismo en los
demás, por tanto en mundo
es de todos.
La leyenda cuenta
que se deshizo de todo lo
que no era indispensable,
incluso abandonó su escudilla
cuando vio que un muchacho
bebía agua en el hueco de
las manos. Conoció a algunos
de los filósofos y gobernantes
de la época, se cuenta la
anécdota de que estando un
día en las afueras de Corinto,
se le acercó a Alejandro Magno
y ofreció concederle lo que
quisiera, a lo que el filosofo
respondió simplemente: apártate
a un lado que me quitas el
sol. Esta anécdota pretende
reflejar claramente que el
sabio no necesita nada de
los poderosos, que está por
encima de las riquezas materiales
y de la ambición del poder.
Esta actitud crea una radical
separación con los políticos.
Todo esto es posible pero
se necesita un duro entrenamiento
(ascesis). Diógenes, como
todos los cínicos recomienda
el entrenamiento para adquirir
la areté, ejercitarse tanto
física como mentalmente para
endurecerse y llegar a la
impasibilidad y a la autosuficiencia.
La independencia se consigue
con el esfuerzo, como el viejo
héroe Heracles, que sirve
de ejemplo a los cínicos,
porque vive conforme a su
propia valoración de las cosas
y no según normas ni convenciones
impuestas desde fuera. Escribió
algunos libros, que se han
perdido, pero todos los indicios
hacen suponer que eran de
carácter breve y en forma
de máximas o sentencias agudas
e irónicas, según sus comentaristas.
Su muerte, como no podía ser
de otra manera, también es
motivo de anécdotas. Según
algunos murió por su propia
voluntad, suicidándose mediante
la "contención del aliento",
dueño de su destino y del
momento de su muerte. Según
otros murió de las mordeduras
de un perro, esta vez de los
de cuatro patas o de una indigestión
por comer pulpo crudo.
Cuentan
también, pero esto ya es otra historia, que aún resuena
el eco de las carcajadas del
sabio de vez en cuando y que
sus amigos levantaron un monumento
en su honor, que consistía
en una columna coronada por
un perro de mármol.
Crates
de Tebas
Crates
era un ciudadano adinerado
y de buena posición social,
que renunció a toda su fortuna
para hacerse filósofo cínico.
Fue discípulo de Diógenes
y maestro de Zenón de Citio,
el que luego fundara una de
las tendencias más importantes
de la filosofía antigua, el
estoicismo.
Crates, a diferencia
de su maestro, era un hombre
amable y tranquilo, que le
valió el sobrenombre de "el
filántropo", así como el de
"abrepuertas" porque la gente
le llamaba a sus casas para
pedirle consejo y charlar
con él. Nació en Tebas aproximadamente
en el año -368, pero enseguida
se marchó a Atenas, para hacerse
seguidor de Diógenes, murió
hacia el año -288. Como todos
los cínicos predicaba la autarquía
y la sencillez dando ejemplo
con su vida y sus actos, y
aunque de estilo menos agresivo
que sus predecesores, su actitud
es la misma que los demás.
Para Crates la filosofía le
libera de su esclavitud externa,
en cuanto a la familia, la
propiedad o las contumbres
sociales y le libera también
de esclavitud interna, de
sus opiniones, manteniendo
su radical libertad individual.
Para conseguir vivir feliz,
es suficiente con lo mínimo,
es esencial la frugalidad
y la distancia con las instituciones
y las leyes. Crates escribió
bastantes obras de literatura
en las que consiguió mantener
un buen nivel y además las
escribió casi siempre en verso,
sus obras consisten en una
mezcla de poemas medio broma
y medio serio, y parodias
que escondían mensajes éticos.
Pretendía propagar los principios
de Diógenes, de una manera
atractiva, y probablemente
de esta manera consiguió llegar
a una audiencia bastante amplia.
Protagonizó uno de los escándalos
mas curiosos de la filosofía
antigua: su historia de amor
con Hiparquia, filósofa cínica
como él.
Metrocles
e Hiparquia de Maronea.
Fueron
dos hermanos que provenían
de una familia rica de Maronea.
Metrocles tuvo desde muy temprano
inquietudes filosóficas y
gracias a que tenía bastante
dinero pudo dedicarse a ello
sin problemas. Fue discípulo
de Teofrasto y luego también
de Jenócrates. Pero no se
sintió satisfecho hasta que
encontró a Crates y se hizo
discípulo suyo y abandonó
sus pertenencias. Fue conocido
como un experto en la anécdota
breve, con ánimo de memorizar
y utilizar como guía. Poco
más se sabe de su vida, salvo
que por su mediación, su hermana
Hiparquia conoció a Crates
del que se enamoró pero al
principio este amor no fue
correspondido y ante esta
situación le amenazó con suicidarse,
al final y en contra de las
normas sociales de la época
mantuvieron una relación cínica,
que incluía el mantenimiento
de relaciones sexuales en
público.
Hiparquia es una
de las pocas mujeres filósofas
de la antigüedad (aunque no
la única), y desde luego fue
la única cínica. La dureza
de tener que abandonar todas
sus pertenencias, vestir el
manto cínico, llevar una vida
como la de sus compañeros
y ser uno más no debió ser
nada fácil, dadas las costumbres
de la época. Sin embargo su
relación con su Crates, resultó
ser de lo más cordial y compartían
todo de igual a igual, incluido
la filosofía.
Onesícrito
de Astipalea.
Su
vida transcurrió aproximadamente
entre los años -380 a -300.
Fue otro de los discípulos
importantes de Diógenes y
el más viajero. Acompaño a
Alejandro Magno en una expedición
la India, donde entró en contacto
con los gimnosofistas hindúes,
a los que define como sabios
o santones medio desnudos
y a los que comparó con los
cínicos griegos. Su vida no
fue la un auténtico cínico
al estilo de sus predecesores,
pero su actitud y la propagación
del cinismo hizo que Diógenes
Laercio le incluyera en su
libro y su nombre figure en
cualquier lista de cínicos.
Otros
cínicos menos conocidos.
Diogenes
Laercio aún menciona a otros
tres filósofos en la lista
de cínicos y a los que trata
más brevemente: Mónimo de
Siracusa, que fue discipulo
de Diógenes, Menipo de Gadara,
discípulo de Crates, Menedemo
de Lampsaco y dos más en otras
partes de su libro: Bión de
Boristenes (-335 a -245) que
fue vendido como esclavo,
y acabó en Atenas estudiando
filosofía con Crates y Estilpon
de Megara (-360 a -280) que
pasó por la escuela cínica
(es probable que fuera alumno
de Diógenes) y por la megárica
donde llegó a encabezarla.
De los filósofos posteriores
a Diógenes Laercio, solo destacaremos
a Luciano de Samosata que
fue una mezcla de cínico y
de epicúreo, escribió numerosa
obras, casi todas de carácter
satírico, así como diálogos
en algunos de los cuales intervienen
filósofos cínicos.
Catálogo
integral de filósofos cínicos
conocidos.
M.-O.Goulet-Cazé,
en un excelente trabajo, ha
elaborado un catálogo integral
de los cínicos conocidos,
con un pequeño resumen de
cada uno de ellos, dispuestos
en 8 grupos: 83 cínicos cuya
autenticidad histórica está
comprobada, 14 cínicos anónimos,
10 personas cuya vinculación
con el cinismo es incierta,
31 cínicos de las pseudoepigráficas
Epístolas cínicas, 13 cínicos
casi con seguridad ficticios,
pero que aparecen en la literatura,
1 cínico por equivocación,
4 personas que no fueron cínicas,
pero a las que se conocía
como perros, y por último
varios títulos en los que
aparece la voz perro.
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